Una retrospectiva sobre el Congreso Nacional del Futuro del Arquitecto – por Luis Cara Enciso

Como presidente fundador de ASEJA y presidente del comité organizador del I Congreso Nacional sobre el Futuro del Arquitecto, me gustaría reflexionar un poco sobre los 7 años transcurridos desde aquel primer congreso hasta hoy.

En aquel primer congreso, luchábamos a diario desde ASEJA y la DEA (delegación de alumnos de arquitectura) por todo (por nuestra escuela, por nuestros estudios, por nuestros compañeros). Había un gran grupo, quizá no muy numeroso pero si muy motivado y que consiguió que mucha gente se movilizará e incluso conseguimos cosas (quizá no todo lo que nos hubiera gustado).

 

En 2011, en Granada, con apenas un año de vida (en colaboración con la DEA) ASEJA convoca este I congreso, fruto de la situación de indefensión ante el atentado que se vislumbraba contra nuestro título de arquitecto así como de la crisis laboral bestial que produjo la explosión de la burbuja inmobiliaria. Quizá no fue el mejor congreso de la historia, pero si fue una primera piedra (que es al fin lo que pretendíamos) para que se iniciara un diálogo, una reflexión permanente entre todos los protagonistas que rodean nuestra profesión: estudiantes, escuelas de arquitectura, colegios, arquitectos, administraciones,…

Este congreso estuvo muy marcado por estos dos fenómenos (Bolonia y crisis), y nos permitió obtener los puntos de vista de muchos sectores pero también de otros lugares de España. Nos dio perspectiva de muchos problemas, e inició el camino de la reflexión.

En 2012, 2 años después, el congreso se traslada a Madrid. Aquí, quizá se entiende por superado “el problema de Bolonia” tras el acuerdo con el ministerio de establecer un grado de 5 años + un máster habilitante (así como el reconocimiento académico de master a los ya titulados).  Pero el tema formación/universidad se mantiene por la vital importancia que tiene para el desarrollo de nuestra actividad profesional.

No obstante, en este congreso el protagonista sería el trabajo. Son numerosas las dificultades laborales que se encuentran tanto recién titulados como arquitectos con experiencia acreditada. Son probablemente los peores momentos de la profesión, donde los colegios apenas visan y se pone en cuestión incluso la necesidad de su existencia, y donde la amenaza constante de una Ley Omnibus que convierta nuestro campo profesional en una selva salvaje, desconcierta aún más si cabe nuestro panorama profesional.

 

En 2018, una renovada y recuperada ASEJA, seis años después del último congreso, decide recuperar este evento y volver a hacer de Granada la capital del debate sobre el futuro de nuestra profesión. Muchos problemas siguen presentes, y a pesar de los “brotes verdes”, estos deberán ser analizados y debatidos; pero lo más importante es que ya no miramos tanto hacia detrás sino que somos más optimistas y enfocamos con mucho más optimismo las circunstancias del arquitecto, y el mejor ejemplo de ello para mí es el Espacio de Emprendimiento e Innovación, una propuesta novedosa y dinámica que es el complemento perfecto a estas jornadas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *