INCURSIONES ARQUITECTÓNICAS

“El verdadero arquitecto es siempre un animal omnívoro”  Carlos Martí Arís.

Empezamos la semana con este libro, un ensayo a cuatro bandas donde profesores de proyectos en distintas escuelas, nos regalan una incursión en algunos asuntos que, aunque no sean explícitamente arquitectónicos, a ellos les ha servido como herramienta en alguno de sus proyectos.

De esta manera, Juan Carlos Arnuncio nos habla de la cota cero, ese límite donde la arquitectura adquiere su mayor intensidad, el espacio mínimo que separa el arriba y abajo. A su vez Carlos Martí Arís reflexiona sobre la lectura; un paseo en el que nos pueden ocurrir cosas, y nos propone tres lecturas escogidas por él mismo, paseos que tienen más que ver con la arquitectura de lo que pudiera parecer. José Antonio Sosa se acerca a las ciudades; realizando una incursión en lo urbano, en concreto en el crecimiento de las ciudades. Por último, Elisa Valero explora el qué algunas arquitecturas nos emocionan, algo que no se puede explicar y que más bien es intuitivo. Ante la complejidad de este acontecimiento nos pone sobre la mesa algunos proyectos que poseen esta cualidad emotiva.

La lectura de este libro me hizo reflexionar de hasta dónde llega el conocimiento del arquitecto; ¿debe un arquitecto, por ejemplo, recitar a Lorca de memoria? Bueno, para empezar un arquitecto tiene que saber, valga la redundancia, arquitectura como mínimo que, como sabemos, implica una gran dimensión de conocimiento. Entonces me acordé de la conferencia que dio en la escuela Juan Navarro Baldeweg. Este gran arquitecto, pintor y escultor, cuando se le presenta un proyecto, en muchas ocasiones se apoya en cuadros que ha visto, cuadros que son una fuente de sabiduría importante; y para él son una herramienta maravillosa con la que arrancar un proyecto.

Lo que saqué en claro de toda esta reflexión fue que tenemos una caja de conocimiento que alimentar constantemente para que, cuando se nos presente un problema, sepamos contestar con una herramienta potente. Entonces, contestando a la pregunta de que si un arquitecto debe recitar a Lorca; ¿por qué no? Y leer a Borges y disfrutar con la pintura de Vermeer.

Autora: María de Mar Acosta Pérez.
Colaboración con Lourdes Durbán García.

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